viernes, 5 de junio de 2015

Síndrome 'selfie': ¡Mira qué mono salgo!

¡Mira qué mono salgo!


Síndrome ‘selfie’: Así lo empiezan a llamar los expertos en sicología. El síndrome no tiene nada que ver con el selfie ocasional o entre amigos en un acontecimiento puntual. El síndrome se da cuando una persona se hace selfies de forma compulsiva casi uno por día o incluso más y la necesidad de publicarlos en redes sociales. Que esto está cerca de algún tipo de trastorno mental, parece evidente, o al menos a mí me lo ha parecido siempre, pero el hecho de que estudiosos de prestigio se hayan tomado en serio el asunto de los selfies y hayan dedicado tiempo en investigarlo, eso me parece alarmante.

¿Pero de qué hablan esos estudios?  El sitio web Best Computer Science Schools detalla mediante una infografía que, esta tendencia de las redes sociales, está convirtiendo a los sujetos en narcisistas ya que, mediante las autofotografías, se revela cómo muchos usuarios persiguen la vanidad y la admiración de sus atributos físicos e intelectuales lo cual puede conllevar problemas psicológicos como depresión, trastornos obsesivos – compulsivos y dismorfofobia, por citar sólo algunos. Eso independientemente de que su físico o intelecto destaquen por algo. A menudo más bien lo contrario, pues hay que tener en cuenta que suelen ser personas de muy baja autoestima y, el hecho de querer resaltar, deforma su percepción de la realidad.

El Dr David Veale, psiquiatra en el Hospital de Maudsley de Londres, comenta en un reciente artículo publicado en Sunday Mirror: “Dos de cada tres pacientes que vienen a mi consulta con Trastorno Dismórfico Corporal tienen una obsesión por los selfies”. Según Veale, “tomarse selfies más que una adicción, es un síntoma de TDC que implica estar constantemente pendiente de su apariencia. Los fans de los selfies pueden estar horas tomando instantáneas para no mostrar ningún defecto visible”. Los síntomas del trastorno dismórfico corporal varían de persona a persona. Algunas personas evitan el contacto social, porque las pone ansiosas y las estresa. Otras personas se exponen al público, pero están constantemente nerviosas y acomplejadas.

Quien padece de un trastorno dismórfico corporal esconde aquella parte de su físico que le preocupa, usando ciertas prendas de vestir, cambios continuos de peinado, usando mucho maquillaje, o el exceso de tatuajes y piercings, éstos dos últimos, además, suelen ir vinculados a personalidades inseguras de sí mismas. El trastorno dismórfico corporal también puede hacer que la persona se compare con sus amigos, o con los famosos que aparecen en las revistas.


La exposición pública de forma masiva y continuada de selfies nos sitúa frente a una expresión actual del conocido y muy estudiado trastorno de la personalidad llamado narcisismo. En síntesis los síntomas de una persona narcisista son:

1)No escucha, sólo oye para ver cómo descarta, niega, descalifica o ignora el comentario del otro.
2) Se preocupa por sí mismo. Suele ser egoísta, estar interesado en su propio bien. Si es generoso, generalmente responde a sus propios intereses.
3) Se siente por encima de todos, superior a los demás; no aplican las reglas a su persona o situación. “Es que yo soy diferente” o “Yo estoy hecho de otra pasta”…
4) Intolerante a la crítica. Suele tener un concepto inflado de sí mismo y de su importancia; sin embargo, cualquier pequeña crítica negativa lo tumba.
5) No aceptan responsabilidad. Suelen echarle la culpa a otros de las cosas que van mal.
6) Son explosivos. Cualquier pequeñez los altera y los puede sacar de sus cabales.


El temor al rechazo y la baja tolerancia a la frustración, junto con la necesidad de autoafirmarse bajo la aprobación de los demás, es lo que esconde esta acción compulsiva del ‘selfie’ continuado. Pero esta “selfitis”, como algunos lo denominan, no es más que el síntoma y no la causa. Por lo tanto, si se quiere tomar en serio, hay que hacer un trabajo importante con los pilares de la personalidad y la sicología del individuo. No por dejar de hacerse selfies de forma compulsiva el problema está resuelto pues, de ser capaces de lograrlo, las personas con trastornos de personalidad o de una mente débil, buscarían otros medios para dar salida a esos desajustes sicológicos. 

Para finalizar, como dice el dicho: “si se quiere, se puede”, pero claro…, hay que querer, porque “del dicho al hecho, hay un trecho”. Si necesitas ayuda, pídela.

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